Franklin vs. Internet
- Camila Poupin

- 20 jul 2022
- 6 Min. de lectura
Florencia Chávez, Gonzalo Oliva y Camila Poupin.
Hoy en día nos vemos enfrentados a una realidad en donde el internet está presente en todas partes. Nos acompaña en la salud, educación, política, economía, diseño, medio ambiente, arquitectura, etc... afectandonos de manera tanto positiva como negativa. Esto lo vimos reflejado en nuestro paseo a la Factoría Franklin, donde podemos ver como el uso correcto de tecnología genera un crecimiento económico colaborativo. Por otro lado, como se ve en el documental El Internet de las cosas: Nuestra relación con el internet, un uso indebido de esta herramienta puede generar efectos adversos para la sociedad. El control de los datos no es una novedad y el poder de decisión de las personas cada vez es menor, desde el contenido que consumimos o incluso lo que votamos. Dejó de ser una novedad que día a día nos encontremos en las noticias eventos que afirman el uso por parte de grandes potencias de un uso incorrecto de nuestros datos, poner límites y saber usarlas a nuestro favor es clave para poder tener una relación sana con estas. Nuestra idea es poder hablar sobre cómo tenemos que darle el uso correcto al internet y lo digital, mezclando lo global que esto nos brinda con lo local que hay en Chile, en base a lo visto en Franklin como en el documental.
En primer lugar queremos hablar de nuestra experiencia visitando la Factoría Franklin, en donde conocimos una destilería de Gin, un productor de Kombucha y otros productos del medio oriente, una imprenta y finalmente una fiambrería.
Comenzando por la destilería de Gin Malabar, en donde su dueño nos habló en gran parte del proceso de creación de su producto. Nos contó cómo partió probando distintas recetas con distintas hierbas, para lograr su objetivo de hacer un Gin para los chilenos, o como lo llamaba el, gin mestizo, en donde mezcla los gustos locales con lo tradicional de un buen gin. Mencionó que a los chilenos les gustan los tragos más dulces por lo que quería implementar esto en su fórmula. También es interesante ver cómo aprovecha recursos que solamente están en Chile para lograr su objetivo, por ejemplo con botánicos y hierbas que solo están presentes en la región. Cabe destacar que mencionaron que no están interesados en una expansión masiva, sino que por el momento quieren continuar con una fabricación reducida, la cual consiste en 600 litros de Gin al mes, con su único punto de venta que es la misma fábrica, pero si están interesados en crear nuevos productos y no solo vender Gin. Hoy están probando como hacer Hard seltzer, una especie de agua carbonatada con alcohol y distintos sabores, un producto que en Estados Unidos le va muy bien , pero acá no tanto, por lo que quieren hacerlo más chileno usando sabores Chilenos.
Luego en Mirai foodlab, aprendimos sobre la producción de Kombucha y además probamos productos que el dueño estaba desarrollando. Fue una experiencia muy entretenida ya que los alimentos que degustamos eran poco comunes y provenientes de Japón principalmente. En esta ocasión fue interesante ver como nuevamente se mezclaba lo local con lo global. Como en alimentos asiáticos integraba especias chilenas, por ejemplo, probamos una kombucha de eucalipto, también Kimchi en donde se reemplaza el ají asiatico por merken chileno o cómo tomó una técnica de japón para hacer aceite de una especie de alga, pero la realizaba con cochayuyo.
A continuación, visitamos Obrera Gráfica, donde nos enseñó sobre la imprenta. Ella quiere recuperar las técnicas y máquinas de imprenta antiguas e implementarlas en la sociedad de hoy en día donde todo es mayoritariamente digital. Pudimos ver cómo funcionaban estas máquinas análogas, como se hacía en el pasado y como hoy ella vende productos y hace etiquetas, partes de matrimonio, envoltorios, etc, al día de hoy. También vimos como fabrica su propio papel.
Por último, visitamos la fiambreria. Donde sus dueños, un par de hermanos nos explicaron cómo quieren cambiar la perspectiva de que comer este tipo de productos no es sucio y sangriento sino que algo más limpio y rico. También vimos cómo innovan en sus productos, algo tan simple como embutidos, jamones y carne, logran cambiar y diferenciarse, no solo creando cosas nuevas, sino que mostrándoles a sus clientes su proceso de elaboración y la fábrica. Una cosa que nos llamó la atención es que han colaborado con otros locales de la fábrica Franklin, como una chocolatería, una tienda de pickles que vende sándwiches, y otros para hacer cajas de regalo para el día del padre.
Rescatando lo mencionado anteriormente sobre la colaboración, no solo lo vimos en la fiambrería, también los otros locales nos contaron sus experiencias en donde se ayudaban mutuamente para crear innovaciones y vender. Malabar nos contó cómo con otras destilerías de Gin que también se ubican en la factoría Franklin, lo han apoyado y han experimentado fórmulas juntos o como con Mirai Foodlab han testeado el gin con la kombucha sabor eucalipto. Obrera gráfica ha trabajado haciéndole etiquetas y cuadernos a distintas marcas.
A continuación les dejamos un video con nuestra experiencia, donde podemos visualizar las marcas, ver nuestras reacciones a las distintas degustaciones y ver algunos procesos.
Ahora, analizaremos y hablaremos sobre lo rescatado sobre el documental El Internet de las cosas: Nuestra relación con el internet. En un principio este nos da una sensación de preocupación ya que nos habla como el internet está presente en todo y como gracias a esto grandes empresas nos rastrean y controlan, como nosotros pensamos que estamos comprando productos que nos ayudan en nuestro día a día pero lo que realmente hacemos es comprar para que vendan mis datos. Pero a medida que va avanzando el documental vimos como esto depende de la intención de quien crea estas tecnologías, como hay personas que si le dan un uso correcto. Por ejemplo, Kegg, empresa que desarrolló un dispositivo para trackear los datos de fertilidad de las mujeres, pero también que recolecta otros datos para estudios futuros. Lo importante a destacar de este dispositivo es que ellos conocen la sensibilidad de los datos que van adquiriendo y los guardan con sumo cuidado, son conscientes de que esto tiene consecuencias, como lo sería generar planes de salud específicos para mujeres donde se deban pagar precios más altos por el nivel de fertilidad. Un punto importante es que además en el documental se menciona que no debería ser una desventaja para nadie que los datos se conozcan, al contrario deberían ser usados de forma positiva para mejorar experiencias y productos pero no para castigar a los consumidores.
Otro caso que se menciona en el documental, es el de Ferial, una mujer que sufrió violencia doméstica tecnológica, ella tenía su casa completamente conectada, smart home, y el abusador uso esto en su contra, incluso cuando él no estaba en casa ella podía sufrir de sus abusos. Esto también nos hace pensar en dónde están los límites de la tecnología y hasta dónde pueden o no ayudarnos, en qué momento algo que fue creado para hacernos la vida más fácil se volvió en contra de nosotros. También, mencionan como las tecnologías han impactado incluso en los procesos eleccionarios de los países. Afectado las decisiones de voto de las personas, lo que demuestra que los datos que estamos entregando pueden servir para manipularnos.
Pero a medida que el documental avanza podemos ver como hay casos en donde la tecnología se usa para ayudar a la localidad, como por ejemplo como se puede usar lo digital para ayudar a las abejas, las cuales son indispensables para el planeta. También como en Barcelona se han aprovechado de los fab labs para ayudar a cada localidad.
La analogía que podemos establecer entre el documental y la fábrica de Franklin es como ciertas empresas de mercados ya instaurados (empresas de recolección de datos, fábricas de gin, etc…) plantean sus modelos de negocio como intentos revolucionarios de no seguir bajo la línea ya trazada por sus grandes competidores. En el caso de gin Malabar, ellos buscaban diferenciarse del London Gin adaptando los sabores al mercado nacional, Kegg por su parte recolecta datos personales de la fertilidad de las mujeres, pero que a diferencia de otras empresas que recolectan datos, esta tiene un estricto cuidado con la información recopilada. La fiambrería por otro lado, intenta ser disruptiva en un rubro tan industrializado como lo es la industria de los embutidos, ellos intentan alejarse de ese paradigma, realizando procesos más artesanales.
Este alejamiento de lo establecido es algo que las empresas deberían hacer no solo por ser innovadores y diferenciarse de los competidores, sino que también debe realizarse para poner en tela de juicio el rumbo en el cual está encaminado el rubro al cual nos enfrentamos, es decir, si las cosas siempre se han hecho de cierta manera, es adecuado pensar que se podrían hacer de otra manera en la cual cambia completamente el resultado, pero que ello no signifique algo negativo, sino que un nuevo aprendizaje de cómo hacer las cosas de una manera distinta.
Por último, podemos hablar como en franklin como en el documental, se habla como hay que hacer trabajo colaborativo para ayudar a lo local. En franklin, se aprovechaban recursos de este país para crear productos al gusto de los chilenos y en el documental mostraban proyectos que se adaptaban a las distintas sociedades del mundo, en ambos se integran tecnologías pero para buscar un bien común.
Como conclusión, podemos decir que hoy en día tenemos que aprender a darle un uso correcto a la tecnología e internet, para así ser un aporte a la sociedad, en especial a nuestra localidad, ya que está a nuestro alcance, es nuestro entorno y a largo plazo podríamos generar un impacto más global.




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